12/1/17

Visita a Bratislava

Antes de las 7 de la mañana empezaba nuestro 3º día en Budapest. Teníamos entendido que salían trenes desde la estación de Keleti a Bratislava a partir de las 8 de la mañana y como el viaje era un poco pesado teníamos que madrugar para aprovechar bien el día. Desayuno de leche con cereales muy rápido y rumbo a pie hasta la estación recorriendo las avenidas Erzsébet y Rákóczi que van directas. Un paseo rápido de 20 minutos con el miedo de perder ese tren que no sabíamos ni a qué hora salía. 

Llegamos bien de tiempo, es más, nos sobraron otros 20 minutos. La estación es pequeña y todo está bien indicado por lo que no nos costó encontrar la ventanilla de venta de billetes internacionales que está al entrar justo a la derecha (un letrero bien grande lo dice) y los compras allí mismo. Llegamos a las 7:50 y el tren salía a las 8:10 en dirección Varsovia. No tuvimos problema para comprar el billete en inglés y preguntar algunas dudas, que era a lo que yo más temía y además la señora era bastante maja. Me estaba llevando una sorpresa positiva con el carácter de los húngaros.

El tren dentro tenía pequeños compartimentos independientes así que interrumpí en uno de ellos para asegurarme y preguntar si íbamos en el tren correcto. Unos chavales jóvenes me miraron con una mezcla de susto y miedo cuando abrí la puerta pero me respondieron sin problema. Faltaban 5 minutos para que partiese el tren y como iba casi vacío, nos instalamos en un compartimento para los dos.

Nos esperaban 3 horas de viaje que entre tonterías y risas, música y el paisaje que íbamos viendo por la ventanilla, se pasaron como si solo hubiese sido 1. Mirando por la ventanilla éramos como niños, todo nos llamaba la atención y solo del recorrido hacia Bratislava tengo 100 fotos jajajajajaj (muy feas por cierto). Había niebla y además hacía muchísimo frío así que el paisaje fue entre gris y algo de nieve hasta llegar a la capital eslovaca con la sorpresa de que allí estaba el sol fuera pero el frío aun era peor que en Budapest.



La estación de Bratislava parecía más bien de un pueblo grande que de una capital de país. Estábamos en Eslovaquia, país del que aun sabemos menos que de Hungría. Puede que lo único que sepamos es que su capital es Bratislava, su moneda es el  fin. Motivo claro por el que tendré que investigar sobre este país.

Además la estación era bastante, bastante fea, olía a carne a la brasa en cualquier parte y encima había que pagar a una señora para entrar al baño, por lo que decidí posponer la urgencia para media hora después, pues queríamos almorzar en alguna parte. Íbamos a llegar al casco antiguo a pie por la avenida Stefánikova, aunque nosotros por error nos fuimos por Stefanovicova (telita con los nombres!). Nos desviamos bastante y perdimos un rato en reencontrarnos, además la calle por la que fuimos seguía siendo bastante fea y el parque que atravesamos Námestie Slovodi estaba sucio, abandonado y lleno de pintadas... y sin darnos cuenta llegamos a una calle llena de vida, tiendas y sitios de comida rápida, menos mal que Bratislava es una ciudad pequeña. Que no os engañe el aspecto abandonado y sucio de las calles y el desconocimiento de esta ciudad. Bratislava no es una joya europea pero tiene su puntillo y me pareció una buena opción para pasar el día si se está en Budapest varios días.

Al llegar a esta avenida, Obchodná, lo primero que nos llamó la atención fue la pared de un edificio donde había varias cabezas de militares 'rusos'. Se trata del Slovenské múzeum dizajnu, o museo de diseño, aunque me gustaría saber qué pitaban esos militares ahí, para qué había servido ese edificio. Continuamos por esa avenida tan cuqui porque daba la sensación de que la ciudad fuese rosa! así que me estaba gustando jijiji.

Námestie slovodi

Obchodná


Mario no pudo resistirse a comprar una porción de pizza que por cierto, para ser las 11 de la mañana, estaba lleno de gente y tuvimos que hacer cola para comprarla. No eran pizzas como las que puedan vender en una confitería o panadería, eso es lo raro. Eran como pequeños locales tipo kebab, pero en pizzas y la gente ya estaba sentada comiendo... La porción de queso con salami nos costó 1'40 €, pero además de estar riquísima, era enorme y la tuvimos que partir en 2. Por tanto, media porción de pizza bastante generosa y aceptable para cada uno por 0'70 € ¿barato verdad?

La intención era entrar al casco antiguo por la Puerta de San Miguel, pero al equivocarnos accedimos por Ursulínska, viendo a mano derecha la iglesia de Kostol Zvestovania. Está claro, esto tenía que ser el casco antiguo. Así que ya solo nos quedaba dejarnos llevar pos las calles que más nos gustasen y disfrutar.


Llegamos hasta la plaza Hlavné námestie donde estaban montando el mercadillo navideño, así que no pudimos verla bien. También retrocedimos hacia la Puerta de San Miguel, que es uno de los puntos más bonitos de la ciudad y había que hacer una foto.

Bratislava es conocida también por sus esculturas escondidas por los callejones del casco antiguo, aunque tal vez nos faltó callejear un poco más porque solamente nos topamos con una, pero al menos es la más conocida: Cumil, el trabajador bonachón que asoma por la alcantarilla.

por el casco antiguo
Puerta de San Miguel
Cumil

Alrededor de las 13:00 h. entramos a comer a un McDonals. Necesitábamos refugiarnos del frío y un servicio porque no podía aguantar más y... sorpresa! tampoco se podía usar el servicio del McDonals si no pagabas 0'50 € a un torno como los del metro. Opté por colarme pero había videovigilancia... así que no me quedó más remedio que pagar...

Además la chica que nos atendió tampoco puso interés en entendernos y después de intentar explicar que queríamos unas patatas deluxe (que no existían) optamos por las normales y ella se permitió también el lujo de escoger por nosotros las hamburguesas que le dio la gana. Sin comentarios, nos acomodamos y empezamos a comer hasta que notamos cierta olor a 'mierda' y no, la olor no venía del baño... la hamburguesa olía que daba asco y para colmo la salsa barbacoa se transformó en salsa agridulce china! la de los rollitos de primavera. Nos decepcionó tanto que nos fuimos de allí rápido a pesar del frío que nos esperaba en la calle. Menos mal que 3 hamburguesas y unas patatas solo costó 4 € (de casa traíamos una botella de agua de litro y medio).

Llegamos entonces sobre la hora de comer a la orilla del Danubio. Aunque estaba el sol fuera, el día era nublado y un poco feo. La verdad es que fue un error no callejear un poco más por el casco antiguo, pero al menos nos dio tiempo a subir al castillo de Bratislava, el edificio más conocido de la ciudad ya que aparece en prácticamente todas las postales.




Nos costó encontrar por dónde subir al castillo. Cruzamos el puente por bajo, lo que nos tentó a cruzar el río y ver la ciudad desde ese punto de vista, pero eso nos hacía perder mucho tiempo así que lo descartamos. Dando vueltas por la carretera y el puente entramos por error a la estación de autobuses de Bratislava ¿y cómo se entra por error a una estación de autobuses? porque más bien parecía una parada de bus cualquiera con muchos autobuses, ah! y alguna taquilla. Finalmente dimos con una callecita que subía hasta el castillo.

Callecitas estrechas y empinadas encantadoras del casco antiguo de Bratislava, después había unas vistas espectaculares al río y al puente hasta que finalmente llegamos al castillo, pero nos encontramos con que no se podía acceder ni siquiera a los jardines, así que optamos por quedarnos por los alrededores, sentarnos en un banco al sol y descansar un rato, pero no sabéis lo que era eso y nosotros tampoco. El sol no servía para nada, sentarse en el banco era como sentarse en un pedazo de hielo y quedarse inmóvil 2 segundos era condenarse a la congelación, por lo que no podíamos pararnos mas que para hacer algunas fotos. Fue horrible. 

Para colmo nos dio bastante sed, sacamos la botella de agua que nos quedaba sin abrir y resulta que por error la compramos con gas. Por más que intentábamos beber nuestras caras de asco lo decían todo... tuvimos que abandonar la botella porque nos fui imposible beber.








No duramos mucho allí arriba, teníamos que comprar unos imanes de recuerdo y además yo quería tomarme un café bien caliente en alguna parte antes de irnos a la estación de tren así que empezamos a bajar la colina y entramos de nuevo en el casco antiguo.

A pesar de que el sol ya se estaba escondiendo y el frío cada vez era peor, era agradable pasear porque había gente por las calles y las tiendas seguían abiertas, aunque no por mucho tiempo. Tampoco nos costó encontrar una cafetería con una oferta que decía: 'expresso + cheesecake 2'5 €' y sin dudarlo entramos a por ese café con postre incluido.

Aquí el frío nos dio una tregua. Tardé 0, en deshacerme del abrigo y además podíamos usar los baños sin pagar a parte. El sitio era muy guay, cálido y agradable, recuerdo que tenía un aire rústico, era casi todo de madera y el techo era una bóveda. Pero lo mejor estaba por llegar...

Nos quedamos asombrados cuando nos sirvieron los cafés con las tartas. Vaya pedazo de expresos (a ver quién duerme esta noche) y nos pusieron unos vasitos de agua como si nos hubiesen leído la mente! además la tarta estaba de muerte...


Pues todo eso costó solamente 5 € entre los dos. Nos tomamos un respiro y recuperamos un poco de temperatura en el cuerpo y continuamos nuestra búsqueda del imán y posterior rumbo a la estación de tren mientras empezaba a anochecer.

Llegando a la estación a las 16:15
Nada más llegar a la estación nos llevamos una sorpresa: nuestro tren se estaba retrasando más de media hora y no había prevista una hora de llegada... ¿ahora qué? algo nos olíamos que podía pasar con los trenes ¡qué desastre! cuando intentaba preguntar en las ventanillas de tickets me ponían caras de no entenderme y otras me decían que no hablaban inglés. Aquí dio comienzo mi agobio, el disgusto de los viajes que no podía faltar, incertidumbre ¿qué pasaría con nuestro tren? pero no fue para tanto excepto porque realmente se retrasó tres cuartos de hora. ¿Podríamos reclamar? qué más da... por fin llegó nuestro viejo tren azul a la estación ya de noche y nos fuimos. Qué frío hacía... 

En el tren tuvimos que ocupar un compartimento con 3 chicos porque a esa hora el tren iba lleno. La vuelta se hizo más pesada porque además no se veía nada por la ventana, pero esas 3 horas sirvieron de descanso. Nada más llegar a Budapest pusimos rumbo al centro directamente para cenar un bocata de salchicha gigante que se le antojó a Mario en el mercadillo navideño, aunque llegamos tan tarde que los puestos estaban empezando a recoger. La verdad que fue un robo y no pudimos probar el kürtòskalác (los rollitos de hojaldre con canela).

Era la última noche que podíamos salir a tomarnos una cerve así que, a pesar de todo el cansancio, de levantarnos a las 6:30 y pasar el día fuera, sacamos energías (no se de dónde) para buscar los Ruin Pubs unos lugares para salir de fiesta que comenzaron siendo casas okupas (ya os contaré más detalladamente la historia) y ahora son un referente nocturno en la ciudad. El interior del lugar era espectacular, y nada más entrar supe que aquello no se podía describir. Aquello había que vivirlo!! además vendían cerveza barata y ponían buena música de muchos estilos y música en directo. Nuestro cansancio desapareció para poder disfrutar de aquella cerveza en ese lugar tan peculiar. Menos mal que la programación del día siguiente era más relajada... volvimos a nuestro apartamento que por suerte teníamos a 5 minutos a pie y caímos en la cama como niños.



http://www.guiadebratislava.com/restaurantes/


2/1/17

2017, espero que te portes bien!

Ante tantas conclusiones y resúmenes del 2016 que veía por Instagram y Facebook no pude resistirme a la tentación de hacer mi propia valoración del año y desarrollarlo aquí en el blog. La verdad es que me apetece recordar y revivir todas las cosas buenas que nos han pasado este año (las malas está claro que no) ya que hacía tiempo que no estaba tan alegre y no me paraba a hacer estos repasos... pero este año ha sido diferente. La verdad que no me puedo quejar de este 2016 pues vino cargadito de experiencias positivas y me apetece recordarlas...

Empezando, cómo no, por los viajes... la cantidad de lugares que he visitado este año (no me puedo quejar) golpes de suerte, casualidades... a saber por qué se me han acumulado tantas escapadas, pero me encanta. Gracias a ellos he conocido a mucha gente que no he vuelto a ver pero seguimos manteniendo amistad, hemos visto lugares increíbles no muy lejos de aquí. Nos hemos ido a Budapest y Bratislava, pero uno de los lugares que me hicieron llorar de emoción está a tan solo 300 km de Alicante y fue la isla de Ibiza, que por cierto también el 2016 ha marcado a Mario, que se estrena en el avión y en el extranjero. También mencionar la semana por Andalucía, un viaje al que me encaminé sola por primera vez gracias a Españavision y acabé rodeada de grandes amigos con los que conocimos la noche malagueña. Por fin conocí Londres y aunque la primera vez me decepcionó un poco, le volví a dar la oportunidad hace 2 semanas. Esta vez sí que me gustó así que no os extrañéis si vuelvo con Mario ¡ah, y me he comprado un móvil actual!


Trabajar en diferentes lugares este verano también me ha dado la oportunidad de conocer gente nueva en la costa con la que pasé un verano bastante entretenido y noches muuuy locas y largas. El famtrip de Españavision hizo que conociese a muchos agentes de viaje con los que aun nos seguimos ayudando y compartiendo información y consejos. Solo espero poder volvernos a ver este año aunque sea en la feria de Fitur!! además debo destacarlas a ellas, mis compañeras de clase con las que paso 6 horas diarias hablando de los lugares que nos encantaría visitar, exámenes, trabajos y profesores. Estoy contentísima con el ciclo de turismo y las compis que me han tocado. Trabajar en la agencia me hizo aprender mucho y motivarme todavía más a dedicarme a esto. Y por supuesto no me olvido de la gente que aun sigue ahí, la que a pesar de todo lo que haya podido ocurrir en nuestras vidas, seguimos compartiendo noches y cervezas.


¿Y la comida? ese nuevo mundo que poco a poco voy descubriendo de la mano de Mario. Quién me iba a decir hace 5 años que acabaría comiendo en un restaurante hindú pidiendo prácticamente a ciegas ¡y nos encantó!... lo que nos llevó a probar en un tailandés ¡y nos siguió encantando! también nos atrevimos con la comida húngara y nos chocó (el repollo relleno es horrible). Pad Thais en Camden, desayunos al sol, menús del chino, pizzas y cafés, burguer + Guiness en Londres, recetas y más recetas... pero esta nueva afición tiene sus consecuencias... esos kilos de más hay que quitarlos como sea!


Salir tanto de casa conlleva dormir en lugares diferentes, unos muy buenos y otros no tanto, pero quedan como una experiencia más. Desde los hoteles de 3* que tuvimos en Torremolinos o Ibiza, hoteles normales como el de Granada o Londres y la guinda de todos ellos, el Boscolo de 5* de lujo en Budapest... está claro con cual me quedo no?


Y por último hacer mención a los atardeceres. No se si he visto este año alguna puesta de sol tan mágica como las que vimos en Ibiza. Estas fueron únicas y con lo que me gustan, supongo que fue uno de los motivos por los que no quería irme de la isla. Cada atardecer era diferente, más o menos tranquilo, más o menos gente, pero cada día una fiesta distinta. Ojalá volviésemos este año :)


No me puedo quejar de salud y amor pero sí de trabajo y dinero ¡queremos viajar muchísimo más! así que solo espero que este 2017 sea mejor que el anterior para tod@s, que sigamos o empecemos a disfrutar de una vez porque las malas rachas son eso, rachas que se acaban y después se vuelve a vivir. Espero que este 2017 sea un año justo, positivo y venga cargado de cosas buenas para quien más lo necesite y se porte bien con quien se lo merece. Feliz año!!

20/9/16

Everest (2015)

Me ha costado reconocerlo pero estoy algo atascada con el blog. Con las clases no encuentro ratos libres para escribir, de verdad (¿os dije que vuelvo a ser estudiante?). Además sin trabajar me siento tan pobre... necesito ingresos para salir a cenar con Mario y programar viajes! ay la buena vida...

11/9/16

De Stansted aeropuerto a Londres

¡¡Sí, me voy a Londres!! - Así empecé el post Gatwick aeropuerto - Londres y así puedo empezar este, ¡siiiii! en Diciembre vuelvo a Londres con mis padres!! mi madre lleva años y años soñando con visitar la capital británica. Con lo que ella ha viajado y aun no ha puesto un pie en Reino Unido, así que no hay marcha atrás, me los llevo a hacerles una ruta turística. Claro, que tendré que volver una tercera vez con Mario... pero vayamos al lío que yo venía a contaros cómo llegar desde Stansted a Londres ciudad.